23 de junio de 2016

De Cartas y Cerezas a Plan de cuidados literario: pasar de página

El momento en que abres una página sabes que tienes que cerrar la anterior, que tienes que pasar página y que el periodo de transición no dure demasiado, puesto que desgasta tus fuerzas. Pero por otro lado es algo necesario mientras te acostumbras (y os acostumbráis) al cambio: no quería decir de un día para otro que adiós al trabajo de años, quería dejar un tiempo por medio donde compaginar todo y  así hacer el cierre de mis blogs algo menos traumático. Sé que me leéis mucho por aquí y en las Cerezas, así que no quería ser brusca. Incluso tenía pensada una fecha de cierre, dentro de unos meses, nada inmediato, como parte de esa transición: no iba a ser algo eterno.

Luego ha venido la realidad y me ha recordado un par de cosas. Supongo que suele pasar.

Sinceramente, ahora estoy en un momento en que me preocupa más centrarme que dispersarme. De ahí la idea de la web como sitio donde compaginar la enfermería y la literatura, como bien os expliqué por aquí cuando la abrí. Si mi idea era centrarme eso de tener tanto sitio abierto no ayuda precisamente, como bien he venido comprobando a lo largo de este mes de junio.

Es por eso que al final he tenido que tomar la decisión de adelantar esa fecha de cierre. Para qué aplazarla más, si en realidad mi mente está más pendiente de la web, de los contenidos que quiero crear para ella y de lo que supone trabajar en ellos mientras sigo con mis estudios. Prefiero venir por aquí con menos regularidad si, a cambio, lo que publico en Plan de cuidados literario queda más cuidado y aparece allí con la regularidad que pretendo. Pero luego me digo, ¿para qué vas a publicar en este sitio de higos a brevas si estás construyendo un rincón propio donde vas a centrar tus esfuerzos? ¿Por qué ese empeño de mantener los blogs cuando ya va tocando pasar página?


No ha sido una decisión fácil. Cartas de ilusiones y proyectos lleva funcionando cinco años, en este sitio y a lo largo de todo este tiempo he ido aprendiendo muchísimo. Me ha aportado un montón de buenas experiencias, he podido conocer a bastante gente y he sentido el apoyo de más de uno de vosotros. Y si hablamos de Una enfermera rodeada de cerezas ya ni os cuento: ese blog lleva conmigo desde antes de ser diplomada en enfermería, en octubre cumpliría ocho años de vida virtual.

Podéis imaginar que cortar de raíz el trabajo de estos años actualizando ambos sitios ha sido una decisión tomada a raíz de la experiencia de este mes de transición. No voy a estar más tiempo así, hay que ser práctica: si he tomado la decisión de unificar todo en un mismo sitio es por algo, asumo las consecuencias incluso aunque esto suponga cerrar sitios tan queridos para mí.

En cuanto a las Cerezas... Soy una sentimental. Soy demasiado sentimental. Debería cerrarlo como espacio enfermero, hacer lo mismo que lo que haré con este blog, pero al final he terminado por decidirme por conservarlo. Me tocará borrar un montón (algo rescataré para la web, no os preocupéis), pero pienso dejarlo como cajón de sastre de ese tipo de textos que no casan en ninguna parte. Sin calendarios, sin ser periódica a la hora de publicar: cuando surja y con lo que surja.

Este es, pues, el último post que publicaré en Cartas de ilusiones y proyectos. Os estoy muy agradecida por todos estos años de lecturas y comentarios, tanto que dejaré hasta septiembre este sitio abierto, sin publicar nada nuevo, para que podáis leer lo que queráis hasta entonces.

A partir de ahora, ya sabéis: id a mi web, a Plan de cuidados literario. También podéis leerme en Twitter y por Facebook.

9 de junio de 2016

UMTEEC (15): corrección del poemario, nuevos trabajos y nueva web


Un mes más, vuelvo con esta sección para hacer un repaso de lo que ha supuesto para mí este mes de mayo en cuanto a la literatura. Pero creo que esta entrada va a tener un poco mezcla de todo, la verdad. No puedo dejar la enfermería de lado, por ejemplo, cuando ha sido uno de los temas que más ocupada me han tenido estos días.

Es por eso que empiezo nombrando mi profesión. Este mes al ya consabido estudio propio de una opositora EIR se ha sumado un Congreso de Salud Mental que me ha tenido todo el mes leyendo trabajos sin parar. Si alguno de los presentes tiene curiosidad por lo que ha ido tratando a lo largo de todo mayo el Congreso puede pasarse por aquí, que lo desgrané enterito.

Esto me sirve para enlazar con otro asunto que me ha tenido también ocupada y entretenida estos días: Plan de cuidados literario, mi nueva página web. Os la presenté en la newsletter para los suscritos, luego de forma oficial aquí y más tarde también en las Cerezas. Me tiene ilusionada como a una cría con un juguete nuevo este espacio y tengo ideas muy interesantes en las que trabajar para ir publicando por allí.

El calendario de publicaciones en mis páginas, por motivos obvios, he tenido que cambiarlo. Por lo pronto aprovecho para avisaros que el próximo lunes caerá entrada literaria en la web. Pero os dejo por aquí una imagen que ya subí en mi página de Facebook para comentaros cuándo y dónde publicaré cada semana.

[clic en la imagen para verla más grande]

Ya centrándome en el tema principal de este blog, la escritura, toca hablar de mi mes con las letras. Y tengo que decir que a pesar de haber sido unos días muy agobiantes con tanto que estudiar y leer han sido de los más productivos. El reto 250 sigue adelante, como siempre, sin un día de fallo y con récord de escritura en lo que llevamos de año.

¿Y qué he estado haciendo para escribir tanto en un mes? Una parte del trabajo de estos días ha sido de preparación para la historia de Proyecto Armonía. Como no quiero repetir los errores que me llevaron a abandonarla en su momento y quiero trabajar en las nuevas ideas para tenerlas claras antes de la escritura en sí se me han ido las palabras en la planificación. Os hablé por aquí también de todas las inquietudes relacionadas con el tema que me rondan en estos momentos. Ahora solo me queda la escritura en sí del texto, siento que ya estoy preparada para enfrentarme a él.

Desde aquí os digo, por cierto, que un viaje en tren puede dar más de sí de lo que os podéis imaginar. Os lo puede garantizar el documento donde guardo el guión de esta historia.

Este mayo ha sido, por cierto, un mes muy poético. Entre el I Festival de poesía de Benimaclet y la corrección del poemario Páginas de Metáforas (el cual creo que pronto tendrá nombre, ya estoy barajando algunos) he tenido buenas raciones de versos estos días. Es por ello que hablé en el blog sobre eso de escribir y corregir, porque han sido las dos tareas que más he estado haciendo a lo largo de mayo. Las mañanas, con el desayuno delante y sin presiones, son un momento maravilloso para dedicarle un rato a echar un ojo y corregir.


Lo que me está aportando estas mañanas tan creativas no os lo podéis imaginar, aunque haya comentado algo al respecto en la última entrada de las Cerezas. Tengo un pensamiento recurrente de "esto era lo que tenía que escribir" y la sensación de que siento que lo he conseguido, que lo he plasmado, que hace este proceso de revisión y corrección algo mucho más satisfactorio de lo que podría haber imaginado la primera vez que me puse a ello.

Así que este mayo lo puedo dar por bien empleado, sin duda.

Sobre Cartas de ilusiones y proyectos

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